Beneficios de la sauna facial

La sauna facial con vapor caliente es una práctica tan útil como antigua, originada en la Roma gloriosa. Sin embargo, hoy muchos prefieren exfoliar sus rostros con toallas calientes o toners de alcohol que podrían lastimar sus pieles.

Lo cierto es que la limpieza facial con vapor es mucho mejor, así que te hablaré sobre los beneficios de la sauna facial.

Beneficios de la sauna facial

Si desconoces del tema, seguramente te preguntes ¿para qué sirve la sauna facial? Y ¿qué ventajas posee comparada con otras técnicas de exfoliación cutánea?

Verás, la sauna facial abre los poros cutáneos de forma natural, ya que esa es una reacción del organismo humano para regular la temperatura corporal y mantenerla dentro de parámetros óptimos.Es lo que se conoce como termorregulación.

Luego de eso, el cuerpo comienza a sudar y este sudor nos permitirá deshacernos de infecciones e impurezas gracias a que limpia las espinillas y puntos negros y regulas las grasas.

De hecho la sauna facial es muy recomendable para personas con problemas de acné debido a que estimula los procesos de regeneración epitelial y limpia la piel hasta dejarla suave, flexible e hidratada.

Ahora, la limpieza facial de una sauna se considera mejor que los toners porque estos generalmente tienen alcohol y, aunque el alcohol ayuda a combatir las bacterias que causan acné, también le quita humedad a la misma.

Sumado a eso, los toners no son aptos para cualquier tipo de piel y, antes de elegir uno, debes verificar que sus ofrecimientos no sean contraproducentes para ti.

Las toallas calientes pueden tener el mismo efecto, además de que pueden lastimar tu piel si están demasiado calientes y, por ende, tendrás que ir a un spa y pagar cada vez que quieras hacerte el tratamiento, ya que no es recomendable aplicarte toallas calientes sin un experto en el tema.

Por el contrario, la sauna facial ofrece una limpieza profunda totalmente segura, natural y casera, apta para todas las pieles y con una gran gama de ventajas como mejorar la circulación sanguínea, hidratar y suavizar la piel, remover bacterias y obviamente limpiar los poros.

Para aplicarla sólo necesitas una olla, agua hirviendo y poner una toalla sobre tu cabeza.

No obstante, te recomiendo que vayas a un spa en la medida de lo posible, ya que estas instalaciones cuentan con saunas húmedos que suministran un nano vapor muy efectivo para penetrar en la dermis, otorgando así una limpieza de cutis profesional.

También recomiendo acompañar el tratamiento con una dieta sana y rica en frutas y vegetales, una rutina de ejercicio bastante completa y un buen cuidado de la piel. Todo eso te permitirá conseguir una piel libre de imperfecciones y acné.

¿Qué le hace la sauna facial a tu piel?

  • Limpia la piel.
  • Suaviza el cutis.
  • Suaviza la tez.
  • Estimula la circulación sanguínea.
  • Hidrata la piel.
  • Promueve colágeno y elastina.
  • Libera células muertas y bacterias que causan acné.
  • Libera sebo atrapado en los poros.
  • Destapa las vías respiratorias y ayuda con la congestión en los senos nasales.
  • Hace que tu piel absorba mejor los productos del cuidado de la piel.

¿Cómo usar la sauna facial?

Seguramente también te preguntes ¿cómo usar una sauna facial? Pero, como dije antes, hacer esto es muy fácil y puede aplicarse de dos formas: con una olla o con una máquina vaporizadora.

Obviamente la máquina sería más segura porque no habría riesgos de quemaduras al usarla, pero eso no significa que la olla sea mala ni nada parecido. Si no posees el dinero para conseguir un vaporizador facial, la olla sigue siendo una buena opción.

Ahora, el primer paso es colocar agua dentro de su respectivo contenedor. Si es una olla, la calentamos a temperatura media, mientras que si es un vaporizador solo hace falta encenderlo porque este calentará el agua automáticamente.

Una vez que el agua esté hirviendo y emanando vapor, apaga el calentador o ponlo a baja temperatura, luego  siéntate cerca del contenedor y pon tu cara encima del agua, de forma que el vapor te pegue directo en el rostro. Ojo, no debes meter la cara en el agua, debes ponerla unos centímetros por encima de esta.

Luego sólo debes mantenerte durante un período de entre 5 a 15 minutos, o simplemente esperar a que el agua se enfríe y deje de salir vapor.

Te aconsejo que pongas una toalla sobre tu cabeza cuando empieces a hacer el tratamiento porque con la toalla cubriendo tu entorno podrás absorber al máximo el vapor, logrando por consecuencia una limpieza de cutis profunda, que los poros de la piel se abran más rápido y que la exfoliación sea más efectiva.

¿Puedo hacer diariamente el tratamiento de sauna facial?

A pesar de sus beneficios, te recomiendo que hagas el tratamiento de vapor facial solo una vez por semana y con sesiones de entre 5 a 15 minutos.

Todo lo que se hace en exceso es dañino y, en este caso, someterte a una sauna facial tan a menudo seca tu piel y la inflama.

Si lo haces bien, notarás los beneficios de la sauna a mediano y largo plazo, así que no hay necesidad de exponerte al vapor más de lo debido.

¿Debo exfoliar mi cara antes o después del vapor?

El orden correcto del proceso es, primero, someterte a la limpieza facial con vapor, y segundo, hacerte una exfoliación de cutis.

Así sacarás mejor provecho de los beneficios que ambos tratamientos ofrecen, ya que el vapor de la sauna podrá abrir tus poros por completo, logrando así que el exfoliante haga una mejor limpieza de los sucios y bacterias presentes en tu cutis.

¿Puedo usar una mascarilla luego de la sauna facial?

Claro que sí. De forma similar que con la exfoliación, la mascarilla penetrará a mayor profundidad en tu piel si viene después de la sauna porque, de nuevo, los poros estarán abiertos y los aceites esenciales de la piel empezarán a limpiarla de las bacterias.

¿Cómo puedo limpiar mis poros después del vapor?

Una vez que el tiempo de 15 minutos máximo se haya cumplido o el agua esté fría, procede a lavar tu cara con un limpiador o exfoliante de tu elección y luego enjuaga con agua tibia de 3 a 5 veces.

Tras eso, te aconsejo que apliques un poco de vinagre o astringente sobre un pedazo de algodón y lo frotes sobre todo tu rostro. El astringente quitará los restos de suciedad y bacterias presentes en la piel, además de limpiar los poros.